A
PRIMERA VISTA
Juarez seguìa pedaleando por la ruta que lo llevaba
a la vieja iglesia , su bicicleta roja
que hacía oir el insoportable chirriar de su cadena oxidada, cada pedaleo
era un lamento.-
Dobló
por el camino de tierra, al levantar su cabeza, el sol le quedó de frente y pudo divisar la negra cruz en la
cúpula gris. Supo que le quedaban exactamente cincuenta y tres largos y pesados
impulsos para llegar.-
Llegó,
apoyó su bici en el añoso, roto, algarrobo de la Plaza del Centro, cruzó la
calle y enfiló hacia las negras y magulladas puertas de madera de la iglesia.Sintió.
Algo lo detuvo, como si fuera un puñal sobre su cuello que lo hizo girar
quedando de frente con la vidriera de la rancia y vetusta tienda “Don Julio”. ¡Ahí
estaba!. Una atracción invisible, una fuerza insondable llegada de Marte, Plutón,
Saturno, alguien envió un rayo esotérico para quedar cara a cara con “Ella”.(hechizo)
“Ella”
era el nombre que eligió, la bautizó; ”Ella” lo estaba mirando a él, no lo
podía creer, nunca nadie le había clavado los ojos así, jamás conoció muchacha
alguna con esa piel fina, casi
transparente, era una dama muy distinguida. Las mujeres que
pasaron por su vida eran
las mendicantes putas
del lupanar del
Bajo, que en la cama fingían un sientimiento tan austero, casi
obligatorio. Hoy acababa de conocer la hembra de su vida.(amor)
El
reflejo del vidrio le devolvía una imagen desconocida , lúgubre y pálida como habitante
madrugador de velorio. Se puso las manos en cada sien, se hizo sombra para
verla mejor, y así ver cada detalle de esa Reina salida de algún Festival. Ahí
seguía “Ella” imperturbable con su erótico Baby Doll con strass, que dejaba
traslucir ese ángulo sexual tan deseado, y esos pechos firmes que lo invitaban
a palparlos.(desaforado)
Don
Julio desde adentro y apoyado en el
mostrador ojeaba el diario, miraba la vidriera; ojeaba el diario, miraba la
vidriera, y veía como Juarez le empañaba el vidrio con su aliento hediondo y húmedo. Salió como tiro a la
vereda, con voz cortante y arrojándole
una percha, le gritó “¡¡el maniquí no se vende”!!.¡carajo!!..
Juarez
rajó.
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